El gas en aguas profundas del Caribe colombiano tardará un poco más en llegar a la superficie. Según declaraciones de Alcindo Moritz, presidente de Petrobras Colombia, en la IX Cumbre de Petróleo y Gas, la producción del proyecto Sirius (en sociedad con Ecopetrol) ya no empezará en 2030, sino en 2031.
Las trabas previas a la decisión de inversión
El ajuste del calendario responde a pasos administrativos críticos. De acuerdo con Moritz, la compañía busca alcanzar la decisión final de inversión (FID) hacia finales del próximo año, lo que fija como fecha determinística el año 2031 para iniciar la extracción.
Para llegar a esa meta, la operadora enfrenta el licenciamiento ambiental y el relacionamiento social. Petrobras tiene previsto radicar la documentación respectiva en enero y debe completar 120 consultas previas hasta diciembre. Aunque Moritz admitió que aún persisten «uno o dos retos» en estas gestiones, afirmó que continúan coordinando con el Gobierno colombiano para cumplir los plazos.
El cuello de botella en el transporte
El retraso de Sirius también pone la lupa sobre la infraestructura disponible. Según Alex Fabián Cañas, viceministro de Energía, Colombia necesita adaptar su planeación y evaluar la ampliación de gasoductos, fijando incentivos para que los ductos estén listos cuando entre el gas.
El funcionario comparó la situación con lo que sucede en el sector eléctrico, donde los proyectos de generación avanzan más rápido que las redes de transmisión: de nada sirve hallar grandes reservas si se quedan varadas en la costa marina sin tubos por donde enviarlas al interior.
El puente hasta 2031
Con la producción de Sirius aplazada, el abastecimiento inmediato obliga a mirar otras salidas:
- Producción temprana: El Gobierno y la Agencia Nacional de Hidrocarburos identificaron la opción de incorporar cerca de 55 millones de pies cúbicos diarios entre los próximos meses y mediados de 2027, según explicó Cañas.
- Gasoducto Antonio Ricaurte: La importación de gas desde Venezuela figura como alternativa clave, tras otorgársele a esta infraestructura el estatus de Proyecto de Interés Nacional y Estratégico.
El viceministro defendió la necesidad de robustecer los hidrocarburos al afirmar que «Colombia no se puede permitir tener un sector petrolero débil», pieza que consideró básica para buscar un crecimiento económico del 6% con apoyo del capital privado. Para la industria regional, la postergación de Sirius demuestra que el offshore no solo demanda capital técnico, sino un ritmo regulatorio y de transporte que no siempre avanza con la misma velocidad.